Francesca Magno

“Relocation”, es el concepto general que engloba todo el servicio que Andersen presta a los extranjeros dispuestos a dar el paso de mudarse al país. Los casos que llegan al  escritorio de Francesca Magno en busca del acompañamiento que lo vuelva posible son diferentes pero coinciden en la búsqueda de bienestar, estabilidad y seguridad.

“Es muy fácil vivir en Uruguay. Por Constitución, nacionales y extranjeros reciben el mismo tratamiento. Hay libertad, instituciones sólidas y un sistema que facilita la radicación de personas y organizaciones, siempre y cuando se cumplan los requisitos documentales”, cuenta sobre Magno sobre la factibilidad de obtener la residencia uruguaya.

Las consultas dependen de la coyuntura del momento, con picos de interés frente a situaciones puntuales como la pandemia o la guerra europea. “Nos contactan de América del Norte (de todas partes de USA y Canadá), somos un destino de gran atractivo para suizos, alemanes, ingleses, franceses, checos, polacos, italianos, holandeses. También recibimos consultas de países más lejanos como Japón, China y Singapur”, enumera.

El idioma y la cultura no representan una limitación: “Uruguay es un país de inmigrantes. Nuestros abuelos llegaron desde Europa y fueron muy bien recibidos. El extranjero es parte de nuestra sociedad, siempre estamos abiertos a recibirlos. Es natural”. 

Además de la hospitalidad, el país atrae por sus beneficiosos regímenes fiscales, se han desarrollado nuevas zonas francas, hay infraestructura de aeropuertos, servicios profesionales, producción agropecuaria (como viñedos de primer nivel) y un gran mercado de real estate.

Desde el primer contacto con Andersen, los equipos de profesionales se enfocan en entender las expectativas de cada familia o empresa, transmitirles la experiencia de vivir en el país, compartirles toda la información vital, prever situaciones y organizar la mudanza. Son expertos (y cálidos) facilitadores del cambio de vida.

“Cuando estudiaba abogacía quería aplicarla a una tarea que generara un impacto y transformara. Al trabajar esta arista puedo llegar a las necesidades reales de la vida familiar. Que alguien esté huyendo de una realidad política o económica, elija Uruguay y yo lo pueda ayudar, me da un valor agregado. Ver a una persona que busca un nuevo lugar y aportar a su proyecto de vida, me da una gratificación enorme”, describe con satisfacción.