Con el pie derecho. Así arrancó la temporada en Punta del Este, donde esperan la mayor cantidad de turistas en los últimos cinco años. El fin de casi todos los requisitos pandémicos y la necesidad de reencontrarse y festejar son los factores que traccionan más visitantes. Con todo, la clase media, que es la que aporta más ingresos, sigue sin retornar masivamente a la ciudad uruguaya.

En este cambio de año, el portugués se escucha casi tanto como el español en las calles esteñas. Pero también hay muchos argentinos, el principal cliente turístico de Punta del Este. Esa afluencia se traduce en ocupación en torno al 90% en hoteles y alquileres temporarios para la primera semana de enero, y algunos establecimientos completamente llenos, un buen presagio tras dos temporadas en declive y dos más en pandemia.

En el rubro de alquileres el arranque es auspicioso. Sorprende a la broker Alejandra Covello, que hace décadas trabaja en el sector. “Hasta el 5 de enero la ocupación es del 90%. Y ya hay casi un 70% para toda la primera quincena. La mayor demanda se ve en productos a estrenar con amenities”, precisa la CEO de Covello International. Según estimaciones del Centro de Hoteles, en Punta la oferta de departamentos de alquiler como hotelería triplica la de hotelería tradicional.

En cuanto a lugar de origen, “es muy llamativa la concentración de brasileños que llegan por Reveillon (fiesta de fin de año en Brasil), aunque también lo es que los argentinos los estén copiando y también estén viniendo para esta fecha -observa Covello-. Es impresionante el furor que tiene este festejo”. Según fuentes oficiales, en la noche del 31 hubo al menos 50 fiestas en el departamento de Maldonado.

El verano de 2017 es el más añorado no solo por su alto nivel de ocupación sino también porque fue el último antes del declive. Los desafíos ahora son desestacionalizar este destino para que haya turistas todo el año y, sobre todo, volver a atraer a la clase media, que es en definitiva la que más ingresos trae, ya que en general no cuenta con residencia o auto propios.

Algunas de las acciones para alcanzar el primer objetivo son una cartelera teatral, incluso en invierno, la apuesta al turismo enológico y ecológico, y la celebración de congresos y competencias, como torneos de poker o carreras de rally con autos eléctricos. El segundo reto, en cambio, es más difícil.

Fuente: Clarín.