Rolando Rozemblum

Hasta hace algunos años, Punta del Este era la ciudad soñada para las vacaciones: sol, arena, noche, casino. Un paraíso para tocar una o dos veces al año y regresar luego a la vida real, al trabajo, al colegio, al ritmo cotidiano que no estaba permitido mezclar con el bienestar y el placer que definían al descanso esteño. Con el tiempo, el sueño cambió y se volvió aún más perfecto. 

Punta del Este se volvió real. Se transformó en una ciudad 365, con infraestructura, oportunidades de trabajo e inversión y una oferta de servicios que le dieron lo mejor de una gran ciudad en el entorno más fabuloso. El International College fue parte fundamental de esa refundación.

“Al 70 por ciento de los argentinos les gustaría vivir en Punta del Este. Siempre los atrajo la vida social, la naturaleza, pero la encontraban demasiado tranquila y desprovista de algunos puntos fundamentales, como la educación. En los últimos años, esos argumentos se revirtieron”, explica el empresario uruguayo Rolando Rozemblum, creador del International College. 

“Teníamos la tierra para hacer un barrio cerrado, cuando un ex director de colegio me trajo la idea y nosotros la absorbimos de inmediato”, describe Rozemblum sobre los inicios del proyecto, que se concretó en 2017 con la apertura de los primeros cursos.  

IC es un colegio de vanguardia, que se estructura sobre tres pilares fundamentales: tecnología, deporte y arte. Además, rompe con los paradigmas de la educación tradicional y trata al estudiante como un individuo, prioriza el potencial individual de cada uno. “En su funcionamiento, fue pensado para Punta del Este: tenés un club deportivo dentro del colegio, restorán donde podés almorzar con tu hijo… podés acompañarlo. Tiene una característica única: acepta e integra a las familias, no deja a los padres en la puerta, los invita a entrar y ser parte”, describe el empresario sobre los valores que promueven desde la prestigiosa institución.

Hoy los parques, las aulas y cada espacio del colegio son un reflejo inequívoco de esa esencia inclusiva y abierta con que se fundó: cada día estudiantes de 27 nacionalidades distintas aprenden, se conocen y crean lazos profundos. El sesenta por ciento de ellos son extranjeros (argentinos, en mayor proporción) y el cuarenta, uruguayos. “Creemos en un modelo de excelencia que sea alcanzable para la mayor cantidad de personas. No queremos un colegio elitista. Queremos que nuestros estudiantes se relacionen con todo tipo de personas. No es sólo para empresarios, no es una burbuja, los preparamos para salir a la vida real”, cuenta Rozemblum.

Hoy Punta del Este ofrece un nivel de educación óptimo, está socialmente activa todo el año, con inversiones y trabajo con consumo real. Tiene una agenda cultural propia sin perder la esencia de balneario. Además, responde a los extranjeros con las cualidades más intrínsecas del adn uruguayo: seguridad, estabilidad, vocación de servicio y calidad humana.