Fue fundador y director de colegios en Australia, India, Inglaterra y Malasia. Hoy, con más de cuatro décadas de experiencia en educación internacional, el académico inglés Clive Rogers es el director del International College de Punta del Este.

Rogers se define como un líder visionario, con un historial probado en el desarrollo de los niveles más altos de excelencia educativa. Parte de su éxito se centra en una construcción cultural y educativa que apuesta al fortalecimiento de los vínculos comunitarios del alumnado. 

La tecnología, el deporte, el desarrollo integral de los alumnos, junto a la productividad en el aprendizaje forman parte de la receta con la que procura posicionar a las instituciones en las que trabaja a la vanguardia de las tendencias educativas. Entre sus logros se destaca la capacidad para aumentar la motivación de los estudiantes y del staff de una institución.

– El último proyecto en el que trabajó fue en Malasia, ¿por qué decidió dejar Kuala Lumpur para instalarse en Punta del Este?

– Al momento de elegir un país en el que trabajar miro dos cosas. En primer lugar, el potencial de las escuelas –y en particular el de la que voy a estar aplicando la fórmula pedagógica–. Si la institución quiere generar una diferencia en la vida de los niños, me interesa. En segundo lugar, la calidad de vida en la zona. Me interesa que sea un país seguro, accesible y limpio, entre otros. 

Además, depende del momento en el que estoy en mi vida. Ahora tengo vasta experiencia en el rubro, por lo que estaba buscando una oportunidad diferente y nunca había trabajado en América Latina; estaba en mi lista de deseos.

– Ha trabajado en varias escuelas en las que presenta su propia manera de educar, ¿en qué consiste?

– La educación es diferente en cada país en el que he trabajado. No obstante, hay ciertos conocimientos que todos los niños deben tener para vivir en el mundo del siglo XXI, por ejemplo: las habilidades de pensamiento crítico. Es responsabilidad de los educadores y de los institutos asegurar que los niños desarrollen esas capacidades, no solo para ser buenos en el ámbito académico, sino a nivel social. 

Las habilidades blandas son esenciales para vivir –y destacarse– en un mundo que es cada vez más complejo.

– ¿Cuáles son sus planes para el International College de Punta del Este?

– Quiero desarrollar la educación internacional y esto requiere buenos maestros e infraestructura. Es importante asegurarse de que los estudiantes tengan las herramientas para aprender y los maestros tengan las herramientas para enseñar. Así, se logra que cada niño desarrolle su potencial para hacer lo que quiera en un futuro: ir a la universidad, ser emprendedor, entre otros. 

Mi trabajo es asegurarme de que la escuela prepare a los estudiantes para que sepan quiénes son y hacia dónde quieren ir.

Además, estoy trabajando en mejorar la calidad de la enseñanza para que los niños se sientan felices y comprometidos con el aprendizaje. Para esto, es necesario cambiar la forma en la que los docentes enseñan; que sea conocimiento aplicado para el día a día.

– ¿Qué características implica una educación internacional?

– Una de las cosas interesantes de ser una institución internacional es la diversidad cultural que hay en cada salón de clase. Por ejemplo: en el International College de Punta del Este es común ver a un grupo con una profesora francesa, un niño de Siria, otro de Argentina y otro de Uruguay.

Conocer y compartir ideas con personas de distintas partes del mundo hace a los estudiantes parte de algo maravilloso. Creo que si todos en el mundo tuvieran una educación internacional seríamos parte de un lugar sin conflictos como los que tenemos actualmente.

– Como educador, ¿cuáles son los recursos que recomendaría a los docentes que buscan adoptar técnicas de vanguardia en el aula?

– Es importante asegurarse de que los estudiantes tienen las habilidades más actualizadas en lo que respecta al uso de la tecnología, dado que vivimos en un mundo donde gran parte de la población tiene un smartphone, y es el medio por el que nos comunicamos.

También las formas de enseñanza. Quien se dedica a enseñar necesita comprender los enfoques de aprendizaje para facilitar los procesos, y así motivar e involucrar a los estudiantes.

En una clase de 15 alumnos cada uno aprende de una manera diferente y el trabajo del maestro es facilitar la formación a todos sus alumnos. Por lo tanto, hay que mejorar las habilidades de enseñanza: capacitar a los maestros y mejorar los planes de estudio, ya que muchas veces no están adaptados a lo que necesitan los niños y estudiar se vuelve aburrido, cuando en realidad debería ser emocionante.

– En un momento en que la presión sobre los estudiantes es intensa, ¿qué consejo daría sobre la necesidad de involucrarse en actividades extraescolares?

– Son opciones que ayudan a los estudiantes a desarrollarse como personas completas. A través de estas prácticas se llega a una educación holística.

Las escuelas deben proporcionar actividades extracurriculares que sean interesantes, estimulantes y que puedan extender el aprendizaje de los niños.

Las actividades extracurriculares están para que cada niño pueda explorar –y explotar– su potencial, porque los involucra en actividades de rubros que no están en el plan de estudios, como, por ejemplo, deporte y arte.

– ¿Estas actividades potencian las capacidades de los estudiantes?

Las actividades extracurriculares completan a la persona y eso es muy importante porque la convierten en mejor ciudadana. 

El punto clave está en que cada uno se desafíe a sí mismo constantemente, y las escuelas deben incentivarlo. Es muy importante que los niños tengan la posibilidad de participar en prácticas que no se incluyen en el horario curricular.

Fuente: El Observador.