Para muchos argentinos, la pandemia del coronavirus sirvió como empujón definitivo para dar el salto que hace años anhelaban. La oferta de colegios bilingües con programas de alto nivel de estudio en Punta del Este fue un sello determinante para que esas familias eligieran un futuro en el balneario uruguayo. Solo el último año, International College tuvo un aumento del 30% de alumnos y el 70% de esas matrículas fueron de argentinos.

El nivel de demanda en los institutos educativos –que aumentó de forma significativa el último año y medio– marca un cambio de paradigma en la vida del balneario uruguayo. Así lo consideran el arquitecto argentino Javier Gentile y el empresario uruguayo Rolando Rozenblum, parte del equipo fundacional del International College.

Ubicado en el corazón de Punta del Este, el instituto bilingüe que recibe alumnos de más de veinte nacionalidades abrió sus puertas hace cinco años. En los primeros años registró un crecimiento sostenido en torno al 18 por ciento cada año, hasta que ese índice se disparó con la pandemia. Una vía de escape a una economía inflacionaria, cambios de vida y mayor seguridad para sus negocios son –en términos generales– los factores que alimentaron un incremento de rioplatenses occidentales en el destino turístico, de acuerdo al centro educativo.

“Con hijos en etapa escolar y conociendo muy bien el entorno de educación que había en ese momento, decidimos emprender este colegio, sin perder la esencia ciudad”, describe Rozenblum y remarca que “entendimos que mucha gente quería venir a vivir a Punta del Este, pero no les cerraba el tema del colegio, y nosotros les dimos ese espacio. No vienen por el colegio, pero sin el colegio tampoco vendrían porque es una parte clave de la ecuación para la familia”.

Gustavo Pereto y Florencia Fernández son un matrimonio de argentinos que eligió el International College para sus dos hijos. “Estábamos buscando un cambio en nuestras vidas, un lugar que tuviera educación de excelencia y una vida apacible de una gran ciudad, y Punta del Este reunía esos requisitos”, y agregan que el instituto les abrió puertas a muchas relaciones.

Solo durante la emergencia sanitaria, el instituto recibió 240 alumnos nuevos, 70% de ellos de procedencia argentina. Para el año lectivo de 2022, se inscribieron otros 130 alumnos, lo que llevó el total de estudiantes a unos 700. “Nosotros captamos cerca del 80 por ciento de los argentinos que vienen a Punta del Este con chicos en edad escolar”, aseguran los socios fundadores.

Con una infraestructura de lujo y certificado internacional, el instituto académico tiene profesores de doce nacionalidades y alumnos de 28 países del mundo. El 55% de los estudiantes son extranjeros. De ese total, los argentinos se quedan con el podio (con casi el 40% del total del alumnado), seguidos por chicos de origen brasileño y estadounidense, entre otros.

El colegio ofrece los tres niveles –inicial, primario y secundario– bilingües. Con tecnología de punta, el instituto aborda un plan de estudios del programa del Diploma del Bachillerato Internacional (IBDP, por sus siglas en inglés). Así, los egresados tienen la posibilidad de continuar con carreras de grado a nivel internacional en prestigiosas universidades de Estados Unidos, España, China y otros países del mundo.

El campus, diseñado y ejecutado por Gentile en forma de H para generar patios que siempre tengan algún reparo del típico viento esteño, incluye todo tipo de instalaciones para los chicos (incluso para sus familias). Hay canchas de básquet con pisos de parquet con medidas federadas (solo hay un puñado del estilo en el país); pista de atletismo, cancha de hockey en césped sintético, canchas de fútbol y rugby. También cuentan con salones para las materias de artes dramáticas, visuales y plásticas.

La estrella del colegio es, sin dudas, un antiguo avión de la ex aerolínea de bandera uruguaya Pluna convertido en salón de ciencia. Posicionado al lado de la pista de atletismo, la aeronave conserva seis filas de asientos delanteros y tiene en el fondo escritorios para los más chicos. Todo fue acondicionado –incluso con proyectores y aires acondicionados– para su uso. “El avión está abierto a la comunidad”, indicaron. “La intendencia de Maldonado manda dos o tres mil personas por año. Queremos que niños de todos los sectores puedan proyectar y tratar de llegar, esa es la idea”, aseguran desde el colegio.

El valor de la cuota –a partir de los US$ 350 para el jardín y hasta US$ 1000 en el secundario– apunta a un público de alto poder adquisitivo. No obstante, Rozenblum y Gentile detallan que el colegio destina un 8% del presupuesto a becas estudiantiles. “Tenemos becas abiertas a todo el público que son de excelencia, se prevén para un cupo de dos alumnos por clase y significan hasta un 50% de la matrícula”, señalaron y precisaron que el acceso a este beneficio se realiza a través de una competencia abierta a los alumnos y a todos los miembros de la comunidad.

“También tenemos una beca de arte. Los padres de muchos chicos del colegio son artistas y permitimos pagar hasta un 30% de la cuota con obras de arte. Nuestro compromiso es mantener estas obras dentro del colegio, no para venderlas”, agregaron.

Al ser consultados por cómo definirían al establecimiento, los socios fundadores apuntaron que no les gusta identificarse con un colegio elitista. “Nos identificamos con un colegio masivo de excelencia, queremos que el conocimiento llegue a la mayor cantidad de gente”.

Fuente: La Nación.